lunes, 24 de febrero de 2020

Crónica

I.

Lo que menos me gusta del verano
es que vivimos lejos.

Eso
y el calor.

Eso
y el cansancio.

II.

Ayer nos vimos después de diez días
salí de casa caminando
cansada
pero contenta
cinco cuadras por la calle que cruza mi esquina
el celular mide el trayecto en pasos
mi cabeza, en canciones
[Por ejemplo:
tardo tres temas de Invisible en llegar al centro]
arribo a la diagonal
y recorro dos cuadras oblicuas
estoy a algunos metros del destino:

mi destino es
tu cara que se transforma
cuando me ves.

¿Y esos lentes? preguntas
son mis lentes de siempre
pero el tiempo te hizo verme distinta
el verde está encendido decís.

Estoy cansada
pero contenta.
Te beso la boca.

III.

Ayer fui a verte tocar
qué bueno que pude ser
parte de tu público

el otro día quise ir
a ese show tan importante
            no llegué a tiempo
vivo lejos
es verano
salí tarde de trabajar
y estoy cansada
no quiero correr
te dije en un audio.

Vos me prometiste
que no te enojabas
nunca te enojaste.
Yo me enojé igual
conmigo
con el verano
con el calor
con el cansancio.

IV.

Los temas salieron bien
la gente aplaudió eufórica
en el lugar repleto.
Una señora me felicitó a mí
por tu performance
puse cara de no entender
la genialidad nunca es propiedad
de uno sólo dijo.

En ese caso,
yo creo que me alimentaste.

V.

Llegamos a casa
estamos cansados
dejamos abierta la ventana
nos vamos a quedar dormidos
en cualquier momento
dormidos
quedan seis horas de sueño
por lo menos
dormimos juntos decís.

Yo quise responderte
que nada con vos es
por lo menos.
Dormir juntos es el premio.

VI.

Reemplazar la idea
de amor de verano
por la de
amor en verano.

Dinosaurios fluorescentes

de plástico sintético
y la mirada de un héroe adolescente
perdida en la pared
de tu universo
rojo carmín.

Dinosaurios fluorescentes
criaturas extintas
tierra arrasada por
cuerpos
             celestes
                           fuegos
derriten las superficies
donde luego perecemos
para ser encontradxs.

En el futuro distópico
nunca vuelan los autos
no nos solucionan la vida
robots con nombres de fantasía
nos mata el hambre
tan desigual
de vientres inflados
de harinas transgénicas
ingrávidos humos
nos lloran los ojos
-de pena
               o de amor-
todo se resuelve
tal como debería
el cálculo es exacto
para lo que deja
de existir.

Gaviotas color pastel
de porcelana industrializada
y la luz intermitente de un jet
                           [Eclipse 550
flotando en el espacio
de mi atmósfera cítrica
desafiando las leyes de la física
elevan
           vuelos
                      etéreos
adivinan los mensajes
que no llegamos a decirnos
para poder encontrarnos.

En el pretérito pluscuamperfecto
nunca nos salva la idealización:
quiero que me digas que sí
apocalipsis
y me atormentes para siempre
con tu risa
en mi cabeza
antes de ir
a dormi.

domingo, 23 de febrero de 2020

Náyade

 Hallé tu pista: una escama tornasol suspendida en la orilla.

 Supe de dónde venía. El recuerdo del recuerdo me asaltó al instante.
 Supe que esa vivencia no era invención de una mente infante algo imaginativa.

 Era cierto que amaba las historias de marines enloqueciendo por cantos míticos de criaturas inexplicables. Era cierto. Amaba las historias, pero a esa edad era incapaz de imaginar algo semejante.

 El mar en persona me aterraba. Veía a mis padres sumergirse debajo de las olas a punto de explotar y me invadía el llanto: sentía que podían ser devorados en cualquier instante por las fauces de esa masa acuosa invencible.
 Lloraba y gritaba hasta que lograba que regresen, hasta que Carlos me tomara entre sus brazos tan red de contención y me explicara por vez mil que al mar hay que tenerle respeto, nunca miedo.

 Respeto, nunca miedo repetía internamente con la mano izquierda apretando las fosas nasales, la decisión en los ojos, la ola que se acercaba de prisa. Me había explicado con paciencia el método: atravesarlas desde el centro, contener el aire, verificar el movimiento de la marea que pasa sobre mi cuerpo y lo sacude, salir. Estoy a salvo. Repito el método. Siento una mano extraña que me toma la pierna, la siento fría. Abro los ojos pero el agua es turbia, sólo veo una mancha oscura que se mueve a mi alrededor. Parece que baila y cambia de colores:  azul,    negro,    verde,    violeta. No me alcanza el aire, respiro agua salada. Ahora son dos manos frías, me toman la cara. Estoy a punto de desvanecerme y siento una calma profunda.

 Veo en primer plano unos ojos casi humanos color oro, me observan por al menos tres segundos. Me cuentan secretos sobre lo que no se ve desde la superficie. No retengo todo, no lo comprendo todo. Estoy escuchando con los ojos. No pienso en respirar. Me concentro en el contenido, no comprendo la forma. Estoy a salvo. Salgo eyectada desde lo profundo, la ola pasa sobre mi cuerpo y lo sacude. De nuevo, aire.

 Hallé tu pista. Comprendí el mensaje. Nada de esto fue un recuerdo.
 Ahora ambos sabemos que existimos.

Gravedad.

Agua que cae
                      en medio del gran silencio
azota cielos ultramarinos
riega su fruto por la tez del mundo
recorriendo eléctricamente su anatomía.

Las casas siguen estoicas
frente a la mirada de quien compra la ciudad.

Me pesa en el cuerpo la nostalgia.

Ausente
yo
te ansío más.

ascendente en cáncer

siempre
jamás
siempre
encuentro alegría en el desorden
busco una palabra que suene bella
siempre floto en la luz verde

jamás motivo el castigo del sol
sobre avenidas doradas
me cuido
de la temperatura que toma la arena
cuando transito por el desierto de cristal
bebo con sed de sal
una damajuana de agua dulce

cuando estoy a punto de cometer el error
me repito:
«es importante ser suave
siempre
ser suave
jamás
darle la espalda
al árbol de hojas rojas que creció en tu vereda
jamás adquirir
el vicio de llorar como deporte»

cuando estoy a punto de cometer el error
invoco tu cuerpo
a la hora de la siesta
en los patios vacíos del verano
siempre rodeado
del misterio de la entrega
siempre intento
indagar en lo vasto de sus sentidos
jamás lo consigo

jamás
logro
salir intacta de ese sueño secular
y parpadeo
siempre
parpadeo
buscando un punto fijo en el aire azul
donde anclarme
siempre

jamás lo consigo
salvarme de la tristeza abandonada
como veterana de una guerra relámpago
siempre invoco tu cuerpo
para que llegue a mí
a la velocidad de Dios
y me ampare
siempre
jamás.

Cuestión

De qué están hechas las lágrimas las estrellas las obras maestras las alas de las mariposas las luces que aparecen en el agu...