Hallé tu pista: una escama tornasol suspendida en la orilla.
Supe de dónde venía. El recuerdo del recuerdo me asaltó al instante.
Supe que esa vivencia no era invención de una mente infante algo imaginativa.
Era cierto que amaba las historias de marines enloqueciendo por cantos míticos de criaturas inexplicables. Era cierto. Amaba las historias, pero a esa edad era incapaz de imaginar algo semejante.
El mar en persona me aterraba. Veía a mis padres sumergirse debajo de las olas a punto de explotar y me invadía el llanto: sentía que podían ser devorados en cualquier instante por las fauces de esa masa acuosa invencible.
Lloraba y gritaba hasta que lograba que regresen, hasta que Carlos me tomara entre sus brazos tan red de contención y me explicara por vez mil que al mar hay que tenerle respeto, nunca miedo.
Respeto, nunca miedo repetía internamente con la mano izquierda apretando las fosas nasales, la decisión en los ojos, la ola que se acercaba de prisa. Me había explicado con paciencia el método: atravesarlas desde el centro, contener el aire, verificar el movimiento de la marea que pasa sobre mi cuerpo y lo sacude, salir. Estoy a salvo. Repito el método. Siento una mano extraña que me toma la pierna, la siento fría. Abro los ojos pero el agua es turbia, sólo veo una mancha oscura que se mueve a mi alrededor. Parece que baila y cambia de colores: azul, negro, verde, violeta. No me alcanza el aire, respiro agua salada. Ahora son dos manos frías, me toman la cara. Estoy a punto de desvanecerme y siento una calma profunda.
Veo en primer plano unos ojos casi humanos color oro, me observan por al menos tres segundos. Me cuentan secretos sobre lo que no se ve desde la superficie. No retengo todo, no lo comprendo todo. Estoy escuchando con los ojos. No pienso en respirar. Me concentro en el contenido, no comprendo la forma. Estoy a salvo. Salgo eyectada desde lo profundo, la ola pasa sobre mi cuerpo y lo sacude. De nuevo, aire.
Hallé tu pista. Comprendí el mensaje. Nada de esto fue un recuerdo.
Ahora ambos sabemos que existimos.