Una tarde le canté a mis plantas
y creí que crecían más verdes
no me importa la improbabilidad
verde ya no es sólo color
es declaración de principios
¿Quién dicta qué es lo verosímil?
Me he proclamado en desacato
ante la realidad escueta
y puse en el poder a la imaginación
hasta que madure el dulce fruto
de las cosas inesperadas.
Anoche me acosté con un libro
leí en sus hojas viejas
palabras que -juré- eran mías
no me importa que vengan del pasado
los diálogos construyen torres
tan altas que quiebran sus barreras
¿Quién dicta los ritmos del tiempo?
Me declarado inerte
al esquema lineal de los sucesos
y construí con sus cenizas
nuevas formas de entenderme.
Mañana quizás me toque perder
una batalla importante:
pelearé contra la indiferencia
no me importará mi escudo blando
mi traje estará confeccionado
con lágrimas de perla madre
¿Quién dirá que la espada es más fuerte?
Me he de declarar vencida
el día que me cause gracia
un vestigio de sufrimiento
pues allí habré olvidado
la persistencia de la memoria.
Rían ahora, adversarixs
algún día seremos nosotrxs
soñadores prácticxs
lxs que estemos a cargo.
y creí que crecían más verdes
no me importa la improbabilidad
verde ya no es sólo color
es declaración de principios
¿Quién dicta qué es lo verosímil?
Me he proclamado en desacato
ante la realidad escueta
y puse en el poder a la imaginación
hasta que madure el dulce fruto
de las cosas inesperadas.
Anoche me acosté con un libro
leí en sus hojas viejas
palabras que -juré- eran mías
no me importa que vengan del pasado
los diálogos construyen torres
tan altas que quiebran sus barreras
¿Quién dicta los ritmos del tiempo?
Me declarado inerte
al esquema lineal de los sucesos
y construí con sus cenizas
nuevas formas de entenderme.
Mañana quizás me toque perder
una batalla importante:
pelearé contra la indiferencia
no me importará mi escudo blando
mi traje estará confeccionado
con lágrimas de perla madre
¿Quién dirá que la espada es más fuerte?
Me he de declarar vencida
el día que me cause gracia
un vestigio de sufrimiento
pues allí habré olvidado
la persistencia de la memoria.
Rían ahora, adversarixs
algún día seremos nosotrxs
soñadores prácticxs
lxs que estemos a cargo.