No son monstruos
quienes habitan
en mis pesadillas.
No son dientes afilados
no me aterroriza
el horror pagano
de leyendas
de chicas que lloran
vestidas de novias
por las rutas
de Luna llena.
No son arañas
de mil patas,
no es la baba
de la piel
de los sapos
rozando mis pies
en las noches de verano.
No son monstruos
quienes habitan
en mis pesadillas.
Son rostros familiares.
Es tu cara
en el marco de la puerta
anunciando la partida.
Es tu boca
formulando las palabras
que nunca
quiero oír
ya no te quiero
decís
ya no te quiero
desprendiéndote
con cada sílaba
de mi mano lenta
de mis ojos abiertos
y me quedo sola
pensando
si puede ser posible
sé que es posible,
siempre es posible.
Entonces,
sólo entonces,
tiemblo.
quienes habitan
en mis pesadillas.
No son dientes afilados
no me aterroriza
el horror pagano
de leyendas
de chicas que lloran
vestidas de novias
por las rutas
de Luna llena.
No son arañas
de mil patas,
no es la baba
de la piel
de los sapos
rozando mis pies
en las noches de verano.
No son monstruos
quienes habitan
en mis pesadillas.
Son rostros familiares.
Es tu cara
en el marco de la puerta
anunciando la partida.
Es tu boca
formulando las palabras
que nunca
quiero oír
ya no te quiero
decís
ya no te quiero
desprendiéndote
con cada sílaba
de mi mano lenta
de mis ojos abiertos
y me quedo sola
pensando
si puede ser posible
sé que es posible,
siempre es posible.
Entonces,
sólo entonces,
tiemblo.
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